Fenómeno Fotolibro

El museo San Telmo de San Sebastián acogió la exposición titulada Fenónemo Fotolibro. Incluye la muestra de la  colección de Gabriela Cendoya compuesta por 2444 ejemplares. ¿ Os imagináis una biblioteca de esa envergadura? Quién fue Gabriela Cendoya para haberlos disfrutado, pero, sobre todo, qué gran Gabriela por cederlos a los fondos de la biblioteca del museo.

A pesar de la crisis industria editorial y del auge de los libros electrónicos, se producen, se leen, se venden y coleccionan más fotolibros que nunca – o eso dice el folleto de esta exposición y mi instagram. Las publicaciones independientes y la autoedición de libros -así como fanzines- se han convertido en un impacto considerable en la cultura contemporánea. En esta entrada voy a mencionar algunos de los libros en los que me detuve durante mi visita.

Fotolibros

Franz Roh y Jan Tschichold publicaron en 1929 Foto-Auge, Oeil et Photo, Photo-Eye.  122 Colour Photographs, de Keld Helmer-Peterson fue un referente de su tiempo por poner en el mapa la fotografía en color con este fotolibro publicado en 1948. Rinko Kawauchi publicó un fotolibro  con fragmentos del día a día  titulado Utatane (Siesta), publicación simultánea  junto con otros dos libros: , Hanabi (Fuegos artificiales), con fiestas populares y Hanako (nombre propio de la joven que protagoniza su trabajo). Death Do Us Part de Thomas de Thomas Sauvin, se centra en el inesperado papel que desempeñan los cigarrillos en las bodas chinas. Fond du Lac (Bottom of the Lake),  de Christian Patterson es un fotolibro hecho con un listín telefónico de la casa de la familia de Patterson de la casa Fond du Lac. Alec Soth con su fotolibro Song Book, y Carlos Alba con su fotolibro «The observation of trifles» (2013-2016) que habla sobre cómo un extranjero encuentra su camino en un nuevo país y un nuevo vecindario.